Café y ansiedad: lo que dice la investigación, sin alarmismo

Por · 5 de octubre de 2026

Respuesta rápida: El café puede provocar o empeorar la ansiedad, pero no siempre ni en todo el mundo: depende de la dosis y de la sensibilidad de cada persona. Con 400 mg o más (alrededor de cuatro o cinco tazas) un metaanálisis de 2024 encuentra más ansiedad incluso en personas sin trastornos psiquiátricos, mientras que con 150 mg un ensayo de 2025 no observó aumento. En el trastorno de pánico la respuesta es mucho más intensa. El EFSA fija en 400 mg diarios el límite sin problema de seguridad para un adulto sano.

Lo esencial
  • El DSM-5 reconoce la intoxicación por cafeína (normalmente por encima de 250 mg) y un trastorno de ansiedad inducido por cafeína
  • Con 150 mg, un ensayo doble ciego de 2025 no halló más ansiedad declarada ni en pacientes con pánico ni en controles
  • Por encima de 400 mg, el metaanálisis de 2024 asocia la cafeína con más ansiedad en personas sanas
  • En el trastorno de pánico, el 51,1 % de los pacientes tuvo una crisis tras la cafeína y ninguno tras el placebo (metaanálisis de 2022)
  • Las variantes del gen del receptor A2A de adenosina explican en parte por qué la misma taza altera a unos y no a otros
  • Si la ansiedad persiste, la solución no es otro café: es consultar con un profesional

¿Qué ocurre en el cuerpo con el primer sorbo?

Cuando estás despierto, el cerebro va acumulando adenosina, la molécula que avisa de que toca descansar. La cafeína ocupa sus receptores (A1 y A2A) y el aviso no llega. Sube la alerta, y con ella la parte física de la respuesta al estrés: pulso más rápido, manos frías, sensación de estar en tensión. A muchos esa activación les resulta agradable; a otros les suena a alarma.

En 1985, Charney y sus colegas dieron 10 mg de cafeína por kilo de peso a 17 voluntarios sanos y a 21 pacientes con trastorno de pánico o agorafobia con crisis de pánico. Los pacientes refirieron mucha más ansiedad, miedo, palpitaciones y temblor, y el 71 % dijo que las sensaciones se parecían a sus crisis. Los autores propusieron que algunos pacientes podrían tener alteraciones en los sistemas de adenosina.

¿A partir de qué cantidad de café aparece la ansiedad?

El EFSA concluyó en 2015 que 400 mg de cafeína al día y 200 mg en una sola toma no suponen un problema de seguridad para un adulto sano. En el embarazo la referencia baja a 200 mg diarios, y en niños y adolescentes a 3 mg por kilo de peso al día. Entre los efectos que la agencia examinó figuraban las alteraciones del sueño y la ansiedad. La revisión sistemática de Wikoff y colaboradores (2017) coincide para los efectos conductuales en adultos sanos hasta 400 mg diarios, y pide estudiar mejor a los grupos sensibles.

Por debajo, la imagen es más tranquilizadora. Hoppe y colaboradores (2025) realizaron un ensayo cruzado, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo en 29 pacientes con trastorno de pánico y 53 controles sanos. Con 150 mg, aproximadamente una taza y media o dos de café, ningún grupo declaró más ansiedad y solo se produjo una crisis de pánico. El cuerpo, eso sí, respondió: aumentó la activación fisiológica ante rostros emocionales y empeoró la atención a una tarea externa.

Por encima, la señal cambia. Liu y colaboradores (2024) reunieron 14 estudios con 546 participantes sanos y vieron que la cafeína aumentaba el riesgo de ansiedad (diferencia de medias estandarizada de 0,94, intervalo de confianza de 0,28 a 1,60), sobre todo con más de 400 mg. El intervalo es amplio: la dirección está clara, la magnitud no tanto.

¿Cambia algo el trastorno de pánico a la hora de tomar café?

Klevebrant y Frick (2022) analizaron diez estudios ciegos con placebo. De 237 pacientes con trastorno de pánico, el 51,1 % tuvo una crisis después de la cafeína y ninguno después del placebo. Frente a controles sanos, la diferencia fue enorme: 53,9 % de los pacientes y 1,7 % de los controles. Las dosis iban de 400 a 750 mg, casi todas en torno a 480 mg, unas cinco tazas. Los autores advierten de que se sabe muy poco de dosis menores, y el ensayo de 2025 empieza a llenar ese hueco.

Si has tenido crisis de pánico, esto no significa que el café las provoque ni que debas dejarlo ya. Significa que la cafeína puede reproducir las sensaciones, y eso merece una charla con tu médico.

¿Por qué la misma taza altera a unos y no a otros?

Alsene y colaboradores (2003) dieron 150 mg de cafeína a 94 voluntarios que tomaban poco café. Quienes tenían dos copias de ciertas variantes del gen del receptor A2A (1976T/T y 2592Tins/Tins) declararon más aumento de ansiedad. Childs y colaboradores (2008) lo confirmaron con 102 voluntarios probados con 0, 50, 150 y 450 mg: la dosis más baja no aumentó la ansiedad y la más alta sí, en la mayoría.

La costumbre también cuenta. La revisión sistemática de Nascimento y colaboradores (2026), con 27 artículos, describe un efecto ansiógeno dependiente de la dosis, con diferencias entre consumidores habituales altos y bajos, y señala que el insomnio provocado por la cafeína pudo contribuir a la ansiedad observada. El café de las cinco de la tarde puede estar detrás de los nervios de la mañana siguiente.

¿Cómo clasifica el DSM-5 la ansiedad por cafeína?

El DSM-5 define la intoxicación por cafeína como un consumo reciente de una dosis alta, típicamente superior a 250 mg, con al menos cinco de doce signos, entre ellos inquietud, nerviosismo, excitación, insomnio, rubor facial, diuresis, molestias digestivas, espasmos musculares, taquicardia o arritmia y agitación psicomotora. Cuando predominan la ansiedad o el pánico y superan lo que explica la intoxicación, se habla de trastorno de ansiedad inducido por cafeína, un subtipo del trastorno de ansiedad inducido por sustancias. Los síntomas no pueden ser anteriores al consumo ni prolongarse mucho tras suspenderlo.

La abstinencia es otra entrada. En las 24 horas siguientes a reducir o dejar el consumo habitual, el DSM-5 recoge dolor de cabeza, fatiga marcada, ánimo disfórico o irritabilidad y dificultad para concentrarse. La irritabilidad se confunde con facilidad con ansiedad, de ahí que convenga reducir poco a poco.

¿Qué ajustes razonables se pueden hacer en el día a día?

  • Cuenta miligramos, no tazas. Un espresso, un filtro y un cold brew no llevan lo mismo; los datos están en nuestra comparativa de cafeína por método.
  • Mantente por debajo de 200 mg por toma y de 400 mg al día, las referencias del EFSA.
  • Adelanta la última taza. Dormir mal alimenta la ansiedad; la guía de sueño y vida media de la cafeína explica los tiempos.
  • Cambia la segunda o tercera taza por descafeinado, y mira cuánta cafeína conserva.
  • Si decides dejarlo, hazlo gradualmente para que la irritabilidad de la abstinencia no enturbie el cuadro.

Una nota epidemiológica. En un metaanálisis de 2026 con 59 estudios, Ouyang y colaboradores relacionan las bebidas no alcohólicas con la ansiedad, pero las asociaciones por bebida que describen para la ansiedad se refieren al bubble tea y a las bebidas carbonatadas, no al café. Son asociaciones observacionales y no demuestran causa.

Preguntas frecuentes

¿Puede el café causar ansiedad a alguien que nunca la ha tenido?

Sí, sobre todo con dosis altas. Un metaanálisis de 2024 con 546 participantes sanos encontró más riesgo de ansiedad con cafeína, en especial por encima de 400 mg. Con 150 mg, un ensayo de 2025 no observó aumento de la ansiedad declarada. La sensibilidad varía de una persona a otra, en parte por el gen del receptor A2A de adenosina.

¿Cuánto café se puede tomar si se tiene ansiedad?

No hay una cifra validada para personas con ansiedad. La referencia general del EFSA para adultos sanos es de 400 mg al día y 200 mg por toma, pero los datos en trastorno de pánico proceden de dosis de 400 a 750 mg y se sabe poco por debajo. La cantidad adecuada para ti conviene hablarla con un médico.

¿El descafeinado afecta a la ansiedad?

El descafeinado conserva algo de cafeína, pero mucha menos que el café normal. Los estudios de ansiedad citados usaron 150 mg o más, y una taza de descafeinado aporta bastante menos. Lo que contiene de verdad está explicado en nuestra guía del descafeinado.

¿Desaparecen los síntomas si dejo el café?

Los causados por la cafeína, normalmente sí. Según el DSM-5, los síntomas del trastorno de ansiedad inducido por cafeína no deben prolongarse mucho tras la suspensión. En consumidores habituales pueden aparecer en 24 horas dolor de cabeza, cansancio e irritabilidad. Si la ansiedad sigue tras varias semanas sin cafeína, consulta a un profesional sanitario.

Para seguir leyendo: Guía de cafeína y salud · Café y salud: la investigación · Café y sueño · Guía del café descafeinado

Fuentes

  1. EFSA NDA Panel (2015), Scientific Opinion on the safety of caffeine, EFSA Journal 13(5):4102. doi:10.2903/j.efsa.2015.4102
  2. American Psychiatric Association (2013), DSM-5: intoxicación por cafeína, abstinencia de cafeína, trastorno de ansiedad inducido por sustancias o medicamentos.
  3. Charney DS, Heninger GR, Jatlow PI (1985), Increased anxiogenic effects of caffeine in panic disorders, Archives of General Psychiatry. PubMed 2983630
  4. Klevebrant L, Frick A (2022), Effects of caffeine on anxiety and panic attacks in patients with panic disorder: a systematic review and meta-analysis, General Hospital Psychiatry. PubMed 34871964
  5. Hoppe JM et al. (2025), Acute effects of 150 mg caffeine on subjective, physiological, and behavioral components of anxiety in panic disorder and healthy controls, Journal of Psychopharmacology 39(8). doi:10.1177/02698811251344692
  6. Liu C et al. (2024), Caffeine intake and anxiety: a meta-analysis, Frontiers in Psychology. PubMed 38362247
  7. Alsene K, Deckert J, Sand P, de Wit H (2003), Association between A2a receptor gene polymorphisms and caffeine-induced anxiety, Neuropsychopharmacology. PubMed 12825092
  8. Childs E et al. (2008), Association between ADORA2A and DRD2 polymorphisms and caffeine-induced anxiety, Neuropsychopharmacology. PubMed 18305461
  9. Nascimento AOD et al. (2026), The effects of caffeine on anxiety behavior in healthy individuals: a systematic review of the literature, Stress and Health. PubMed 41549915
  10. Wikoff D et al. (2017), Systematic review of the potential adverse effects of caffeine consumption in healthy adults, pregnant women, adolescents, and children, Food and Chemical Toxicology. PubMed 28438661
  11. Ouyang Y et al. (2026), Nonalcoholic beverage consumption and the risk of depression, anxiety, and stress: a systematic review and meta-analysis, Depression and Anxiety. PubMed 42677042