Tercera ola en Madrid y Barcelona: las cafeterías que cambiaron el mercado español

Por Isabel Fuentes · Publicado el 28 de abril de 2026 · Tercera ola en España y Latam · Lectura: 8 min

Resumen rápido: Hasta 2010, la oferta de café de calidad en España era marginal. Toma Café (Madrid, 2011), HanSo (Madrid, 2014), Satan's Coffee Corner (Barcelona, 2014), Nømad (Barcelona, 2015) y una decena de aperturas posteriores construyeron desde cero un mercado de tercera ola que hoy mueve millones de euros y formó a una generación entera de baristas. La transformación es sociológica, no solo gastronómica.

La primera vez que pedí un V60 en Madrid en 2009, el barista me preguntó si era una marca de yogur. La frase es real y la cuento porque resume el estado del café de especialidad en España hace solo quince años. La transformación que ha ocurrido desde entonces no tiene precedentes en ningún otro mercado europeo.

El punto de partida: España como desierto cafetero

Hay que contextualizar el rezago. En 2010, según datos del INE y de Coffee Federation, el consumo de café por persona en España era de 4.5 kg/año, similar a Italia (5.2) y Francia (5.4). Pero la calidad media era muy inferior. La razón estructural: el modelo dominante de hostelería española se basaba en la cafetería tradicional, donde el café era un commodity vendido a precio bajo (1.20 € la taza), tostado oscuro, mezclado con torrefacto. La hostelería pagaba 4-7 €/kg al tostador, lo que solo permite café de muy baja calidad.

El consumidor español, formado en ese contexto, había aprendido a juzgar el café por su grado de quemado y su capacidad de soportar litros de leche. La idea de un café como bebida con perfil sensorial complejo era marginal, asociada a italianos eccéntricos o a turistas escandinavos.

2011: Toma Café abre en Malasaña

Toma Café abrió en mayo de 2011 en la calle Olavide de Madrid. Fundadores: Patricia Alda y Santiago Rigoni. Importaban café verde directamente, tostaban en local pequeño, servían filtrados en V60 y Kalita Wave junto a espressos preparados con grupos de palanca. La carta tenía cinco orígenes y la mayoría de clientes inicialmente pedían «un café normal». Sobrevivieron los primeros años con una clientela mayoritariamente de extranjeros y una minoría de españoles muy curiosos.

Lo importante no fue Toma como negocio (todavía existe, con tres locales en Madrid y un proyecto de tostaduría en Carabanchel). Lo importante fue lo que catalizó. En los cuatro años siguientes abrieron en Madrid: HanSo Café (2014, en Conde Duque), Pum Pum Café (2014, en Lavapiés), Misión Café (2017, en Conde Duque), Hola Coffee (2018, en La Latina), MUR Café (2018), Acid Coffee Bar (2019). Cada apertura desplazó el listón.

Barcelona: SatanS, Nømad y la escuela de café

Barcelona siguió un calendario paralelo. Satan's Coffee Corner abrió en 2014 en el Barri Gòtic (luego se trasladó a la calle Encarnación 13). Nømad Coffee Lab abrió en 2015 en Pasaje Sert con la propuesta más radical: solo filtros, sin azúcar añadido, sin leche disponible, conversación obligatoria con el barista sobre el origen. El modelo era de un purismo casi militante. Cinco años después la propia Nømad lo flexibilizó añadiendo opciones de leche, pero la huella educativa quedó.

En paralelo emergieron Espai Joliu (2014), Three Marks (2016), Skye Coffee (2017), El Magnífico (que ya existía como tostaduría desde 1986 pero pivotó hacia specialty), Onna Coffee (2018), Sip & Spoke (2019). La escena barcelonesa tiene una característica propia: mucha conexión con el mundo del vino natural y con la gastronomía de autor.

El efecto formación: cientos de baristas profesionales

Lo que estas cafeterías produjeron, más allá de tazas, fue capital humano. Una generación entera de baristas pasó por sus barras, fue formada en cuping, en extracción, en gestión de molinos. Muchos abrieron después sus propios proyectos. Alejandro Echeverría (que estuvo en Toma) abrió Cafelito en Sevilla. Borja Lis (que estuvo en HanSo) abrió Sant Just Coffee en Mallorca. Lis y Nicolás Sandoval son nombres recurrentes en campeonatos nacionales y mundiales de barista.

España tiene hoy una decena de campeones nacionales reconocidos internacionalmente y participa cada año en el World Barista Championship con resultados notables. La SCA España, capítulo nacional de la Specialty Coffee Association, organiza eventos de formación y campeonatos. La densidad institucional creció con la escena.

El indicador concreto. En 2010 podías contar con los dedos de una mano las cafeterías de especialidad serias en toda España. En 2026 hay más de cuatrocientas en Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Bilbao, Málaga, Zaragoza, San Sebastián. La velocidad del cambio supera a la de cualquier otro mercado europeo en el mismo período.

El consumidor: cómo cambió la demanda

El cambio de oferta fue posible porque hubo un cambio simétrico de demanda. La generación urbana española entre 25 y 45 años ha incorporado el café de especialidad a su consumo habitual. Los precios aceptados subieron: un V60 hoy cuesta entre 3.50 y 5 € en cafetería de especialidad madrileña, frente a los 1.40 € de un café tradicional. La diferencia se paga porque la diferencia se percibe.

Los datos de mercado lo confirman. El segmento de café de especialidad en España creció a doble dígito anual entre 2015 y 2024, según informes de la European Coffee Federation. Las ventas de cafetera de calidad para hogar (V60, Aeropress, Chemex) se multiplicaron por diez en el mismo período. El consumidor español ya no es marginalmente curioso: es activo y exigente.

Las tostadurías españolas y la maduración del ecosistema

Junto a las cafeterías nacieron tostadurías independientes que ya no dependen de importación: La Marzocco España, Right Side Coffee Roasters (Barcelona), Café del Magnífico (Barcelona), Hola Coffee Roasters (Madrid), Misión Coffee (Madrid), Three Marks Roasters (Barcelona), Letras Roasters (Sevilla). Algunas exportan a otros países europeos, lo que era impensable hace una década.

Lo que falta y lo que viene

España ya no es desierto cafetero, pero sigue habiendo desigualdades geográficas grandes. Fuera de las grandes ciudades, el modelo tradicional de cafetería sigue dominando. Galicia, Extremadura, Murcia, La Rioja todavía tienen acceso muy limitado a café de especialidad. Lo que viene en los próximos cinco años es probablemente la difusión hacia ciudades medianas y la consolidación de marcas españolas en mercados europeos. Por primera vez en su historia, España puede ser exportadora de cultura cafetera, no solo importadora.

Isabel Fuentes

Isabel Fuentes es periodista y especialista en café de origen latinoamericano. Tras una década viajando entre fincas en Colombia, Guatemala, Costa Rica y México, y trabajar como tostadora invitada en Madrid y Barcelona, escribe para expertcafe.be sobre la cadena del café desde la cereza hasta la taza, con especial atención a los productores hispanohablantes y a la conexión entre Latinoamérica y Europa.

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